Lengua (18 mayo)

Monstruos y seres extraordinarios
Hasta el siglo
XVI es frecuente la presencia en mapas, cartas náuticas y tratados de
monstruosas criaturas marinas y terrestres, serpientes que estrangulan navíos
enteros, peces de dimensiones aterradoras, extraños animales que combinan
rasgos de varias especies, sirenas, hombres de un solo pie de talla enorme...
La ignorancia, la incertidumbre y el miedo poblaron de estos seres los abismos
de lo desconocido hasta finales de la Edad Media, cuando al ensancharse la experiencia
del mundo real gracias a los descubrimientos empezaron a despejarse mitos y
fantasías.
En el umbral de
la fábula al conocimiento se sitúa la aportación de la I Vuelta al Mundo, debida
sobre todo al diario del viaje de Antonio Pigafetta. A pesar de sus
limitaciones y descripciones a veces al borde de la fantasía, Pigafetta recoge
novedosas y abundantes referencias sobre los habitantes, la fauna y la flora
con que se topó la expedición, proporcionando datos verídicos de gran interés
antropológico, faunístico y botánico. Algo parecido pasa en la cartografía de
entonces, en la que se insertan figuras que no son ya pura invención, sino
toscas imágenes de asombrosos seres reales, como los grandes cetáceos de tamaño
similar al de muchas naves de la época.
En su rica
relación de maravillas, Pigafetta menciona por primera vez un gran árbol de Canarias
«cuyas hojas destilan continuamente un agua excelente», que se ha identificado
con el garoé.
En pleno
Atlántico alude al fenómeno del fuego de San Telmo en los mástiles, provocado
por la carga eléctrica de la atmósfera, a inusuales especies de aves marinas y
a bandadas de peces voladores.
Peroo, ¿qué es el fuego
de San Telmo?
Probablemente sea
uno de los fenómenos naturales eléctricos menos conocidos y con el que es más
difícil encontrarse, y aunque su nombre induce a confusión, no es ninguna clase
de fuego (es un plasma), ni tampoco es una forma de rayo. El fuego de
San Telmotiene su origen en la electricidad estática de la atmósfera y
podríamos definirlo como una descarga luminiscente o resplandor luminoso
semejante a pequeñas chispas que saltan de los objetos metálicos y punzantes
durante una tormenta intensa. Los objetos puntiagudos o buenos conductores de
la electricidad empiezan a desprender pequeños chasquidos o llamaradas por la
ionización del aire dentro del campo eléctrico que originan estas tormentas. El
aire ionizado desprende esa luz entre azulada y violeta característica del
fenómeno.
En la antigüedad,
el fuego de San Telmo se observaba con frecuencia en el mar.
Los navegantes conocían bien estos fogonazos puesto que se formaban en las
puntas de los mástiles de los barcos, y aunque parecían estar en llamas, no se
quemaban. Llegaron a pensar que era una protección de santo (san Telmo es el
patrono de los marineros) contra la tormenta. Incluso Charles Darwin, mientras
viajaba por el río de la Plata, quedó asombrado por el “fuego que no ardía”. La
explicación es que este fuego se produce a temperatura baja, con lo que no es
habitual que produzca incendios (también puede aparecer en el morro de los
aviones en pleno vuelo). Eso sí, cuando se producía en los antiguos dirigibles
era muy peligroso porque el hidrógeno que se utilizaba para llenarlos era
extremadamente inflamable.
Imágenes de fuego de San Telmo.
Pues bien, una vez leído el texto anterior, habrás observado que nuestros queridos viajeros, vivieron este fenómeno. Algo que sabemos gracias al CUADERNO DE BITÁCORAS:
En la marina mercante, se conoce con el nombre de cuaderno de bitácora al libro en el que los marinos, en sus respectivas guardias, registraban los datos de lo acontecido. Etimológicamente procede del latín habitaculum-de hábito habeo; indoeuropeo ghabh, dar, recibir. Antiguamente se decía bitácula > bitácora
Antiguamente,
cuando los buques carecían de puente de mando cubierto, era costumbre guardar
este cuaderno en el interior de la bitácora para preservarlo de las inclemencias. Es un
libro en el que nos relata la vida o la experiencia de alguna persona en
especial. También sirve en el desarrollo de un viaje para escribir en ella.
Las bitácoras han
evolucionado y existen varias clasificaciones así como variados recursos para
elaborarlas. Así, actualmente, encontramos las bitácoras electrónicas o de red, también
conocidas como weblogs, las bitácoras visuales, las auditivas y las
tradicionales “impresas” (que pueden incluir descripciones escritas, dibujos y
signos). En las bitácoras de red encontramos algunas particularidades. Por
ejemplo, cualquiera puede ser editor e informar y opinar acerca de cualquier
tema, sin estar mediatizado más que por el tiempo que se necesita para elaborar
y publicar la noticia en Internet. Esto supone mayores oportunidades de
colaboración aunque también requiere un conocimiento importante de manejo de
tecnología. Como conclusión podemos decir que los diarios de campo o bitácoras
de investigación pueden ser vistos como un crisol de los diferentes ingredientes
de un proyecto de investigación, lo que incluye experiencias previas,
observaciones, lecturas, ideas y recursos para capturar la vinculación de los
distintos elementos entre sí.
Pues, me gustaría que hicieses tu propio CUADERNO DE BITÁCORAS. Para ello, vamos a tomar de acontecimiento el "Fuego de San Telmo". Debes describirlo desde varias perspectivas (visiones). En el barco, no solo iban los capitanes y marineros, debido a la envergadura debían contar con muchas personas como puedes leer en el siguiente fragmento de texto:
Entonces... ¿Qué debes hacer?
Describe un día en un cuaderno de bitácora. Concretamente el 15 de octubre, día en que observaron el Fuego de San Telmo. Debes imaginar cómo lo vivieron, qué hicieron y cómo pensaban que se solucionaría los siguientes personajes: Capitán- marinero experto- clérigo- escribano- ladrón (escribe una hoja diferente con el mismo día y acontecimiento escrito por cada uno de los personajes).
En el cuaderno de bitácora, la hora se organiza como un diario. Se pone la fecha y siempre se firma (el que la escribe). Piensa que eso servía para la gente que lo leía en tierra imaginase ese evento y situación en el mar. Descríbelo bien.










ResponderEliminarSeño puedes poner otra vez el cómic porque no se ve muy bien
Lo he puesto lo más grande que puedo, si me envías un correo, te lo envío allí y a ver si puedes verlo mejor. Un abrazo
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